Una mirada LGTBI+ al Planetario de Pamplona

Introducción

Durante toda la historia de la humanidad, las sociedades han mostrado una enorme curiosidad por todo aquello que hay más allá de los límites de nuestro planeta. El espacio exterior, el universo que nos rodea y del que formamos parte, ha despertado todo tipo de búsquedas de explicaciones cosmológicas (aquellas que estudian las leyes del universo y su creación). 

De la búsqueda de estas explicaciones han surgido muchas historias, mitos y leyendas. Además, muchas culturas han atribuido al cielo y los cuerpos celestes sus mitos y deidades. Con ello, ha quedado en nuestro entorno un gran repertorio de mitos, leyendas y personajes que pueden dar mucha información sobre las culturas que los crearon. 

En todas las sociedades han existido personas con diversidad afectiva, sexual y de género. Las personas que ahora llamamos LGTBIQA+ han existido siempre y, de hecho, algunas culturas han representado estas realidades e identidades diversas en sus mitos y religiones. Sin embargo, muchas de estas historias han caído en el olvido o no son explicadas. Como pasa generalmente en las sociedades contemporáneas, la diversidad muchas veces queda enterrada por la norma cis-heterosexual. 

Una Mirada LGTBI+ al Planetario de Pamplona es un viaje por el espacio, con paradas en distintos elementos celestes para fijarnos en el impacto que estos han tenido en distintas culturas, ya sea por su representación de personajes LGTBIQA+ o por la relación con aquellas historias que se salen de la norma considerada «tradicional», en la que todo está regido por la visión del hombre cis-heterosexual. 

Cuando miramos al cielo, entre todos los cuerpos celestes y las historias de grandes deidades, también estamos todas las personas. En las galaxias, las estrellas, los planetas y sus satélites resuenan antiguas historias que muestran la diversidad, que siempre ha existido y ha sido importante para distintas culturas y sociedades. 

Comisariado:
  • Joan Martí i Ventura
  • Simón Perera del Rosario
Dirección: 
  • PRISMA, Asociación para la Diversidad Afectivo-Sexual y de Género en Ciencia, Tecnología e Innovación
Producción y coordinación:
  • Joan Martí i Ventura
Con la colaboración de:
  • Ayuntamiento de Pamplona
  • Planetario de Pamplona

Sistema Solar

El Sol

El Sol es una estrella. Las estrellas son esferas muy grandes de plasma, una materia  incandescente que emite luz. En su interior se transforma constantemente el hidrógeno -átomo más sencillo- en helio, mediante reacciones de fusión nuclear. En este proceso se genera mucha energía. Parte de la energía, se distribuye en forma de calor. La Tierra, al encontrarse a una distancia ni demasiado cercana ni lejana al Sol y tener atmósfera, tiene una temperatura habitable. Otra parte de esta energía se distribuye en forma de luz. Esta energía hace que el Sol nos ilumine durante el día y nos permite ver otras estrellas durante la noche.

El Sol, situado en la galaxia Vía Láctea, ocupa el centro del Sistema Solar. A su alrededor giran planetas,, entre los cuales está la Tierra. El Sol es una estrella enana, sin embargo su tamaño en comparación con los otros cuerpos del sistema es enorme. Su diámetro es 100 veces mayor que el de la Tierra. Tiene 4,5 mil millones de años de vida y, como todas las estrellas, algún día morirá. Se calcula que en unos 4,5 mil millones de años se consumirá a sí mismo generando una supernova.

Sol. Fuente de la imagen: NASA/SDO (AIA), dominio público. Extraído de Wikimedia Commons

En muchas religiones, el Sol se ha asociado con la masculinidad. Desde los dioses egipcios, como Ra, hasta el dios griego Apolo, pasando por muchas otras culturas, como el dios inca Inti, o Malakbel, dios de algunas culturas antiguas en Siria y Palmira. Pero, en algunas culturas la deidad solar ha sido adjudicada a la feminidad. Amaterasu es la diosa del Sol en la tradición sintoísta japonesa, una de las diosas más veneradas y sacralizadas del panteón de esta religión politeista. 

El «Kojiki» son las crónicas más antiguas de Japón. Contienen muchos de los mitos en que se inspira parte del sintoismo. Una de sus escenas ha sido interpretada en varias ocasiones como una experiencia sáfica, es decir, de relación sexo-afectiva entre mujeres.

Amaterasu, por una discusión con su hermano Susanoo, el dios del mar, se esconde en una cueva, privando a la Tierra de su luz solar. En el afán de distintos dioses para que Amaterasu saliera de la cueva, la diosa Ame no Uzume empezó una frenética danza, completamente desnuda. El baile, divertido, pero con connotaciones sensuales, atrajo la atención de Amaterasu, haciéndola salir de su escondite, recuperando así la luz que cubre el mundo durante los días.

Amaterasu | Hōen (Taira) Yoshiteru. Fuente de la imagen: Hōen (Taira) Yoshiteru – Cincinnati Art Museum, dominio público. Extraído de Wikimedia Common

Mercurio

Mercurio es el planeta del Sistema Solar más pequeño y más cercano al Sol. En el Sistema Solar, los cuatro primeros planetas más próximos al Sol (Mercurio, Venus, la Tierra y Marte), son rocosos –de composición principalmente de materia sólida y rocas. Los otros cuatro (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) son gaseosos y de mayor tamaño que los rocosos.

Mercurio es uno de los planetas más desconocidos. Es muy denso, rocoso y del tamaño aproximado de la luna, con la superficie llena de cráteres. La temperatura de su superficie varía mucho ya que no tiene una atmósfera que la regule. Puede llegar a los 427 ºC durante el día y a los -173 ºC durante la noche. 

Su nombre se debe al dios romano Mercurio, llamado Hermes en la tradición griega. Es el mensajero de los dioses y la deidad del comercio, de los viajeros y comerciantes. Da nombre directamente a uno de los días de la semana: el miércoles.

Mercurio. Fuente de la imagen: NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Carnegie Institution of Washington. Versión editada de:Mercury in color – Prockter07.jpg, de Papa Lima Whiskey. – NASA/JPL, dominio público. Extraído de Wikimedia Commons.

En la tradición griega, el dios Hermes tuvo varias relaciones con otros hombres. 

Croco, joven amante del dios, murió en un accidente en una competición de tiro de disco. La pena de Hermes por su muerte fue tal que lo llevó a convertirlo en la flor del azafrán.

Hermes fue mentor y amante de Anfión, hijo de Antíope y Zeus. El dios le regaló una lira de oro, famosa porque permitió a Anfión guiar con su música las piedras para construir la muralla de Tebas.

También fue amante de Perseo, héroe, semidiós y príncipe de Argos. Hermes le dio sus icónicas sandalias aladas y la hoz con que Perseo mataría a Medusa.

El pueblo akan vive al norte del Golfo de Guinea (África). En su cultura, planetas y otros cuerpos celestes se personifican como deidades. El planeta Mercurio se personifica como una deidad andrógina, es decir, con características femeninas y masculinas. Las características de esta deidad, llamada Aku, no se pueden clasificar únicamente con uno de los dos géneros («mujer» u «hombre») que muchas sociedades hemos establecido como si fueran las únicas opciones. Muchas realidades (tanto humanas como sagradas) van más allá de esta dicotomía: hay identidades que no encajan con esta categorización. 

Venus

Venus es el segundo planeta más próximo al Sol. Es muy característico porque su movimiento de rotación (alrededor de su propio eje) es opuesto al del resto de planetas del Sistema Solar. Por ello, en Venus el Sol sale por el oeste, contrariamente al resto de planetas del Sistema Solar, donde el Sol sale por el este. 

Es el único planeta del Sistema Solar que tiene el nombre de una personalidad femenina: Venus, diosa romana del amor y la belleza. Es uno de los cuerpos celestes que más se ve brillar desde la Tierra, después del Sol y la Luna. 

Su morfología es muy similar a la Tierra. Ambos planetas son rocosos y tienen un tamaño y una gravedad similar. Tiene una atmósfera muy densa de dióxido de carbono y ácido sulfúrico que imposibilitan la vida tal como la conocemos en la Tierra. Su proximidad al Sol hace que sea muy caliente, razón por la que tampoco hay agua líquida, aunque se cree que en un origen sí que existía agua en su superficie. Su superficie está plagada de volcanes, muchos de ellos activos. 

Venus. Fuente de la imagen: NASA/JPL-Caltech. Extraído de Wikimedia Commons

Venus es la diosa romana del amor, que proviene de la diosa griega Afrodita. Esta deidad, en algunas regiones de Chipre, es venerada en su forma masculina, conocida como Afrodito. Es adorada en representaciones masculinas o intersex, en las que presenta características sexuales tanto masculinas como femeninas.

La diosa Afrodita (Venus) y el dios Hermes (Mercurio) tuvieron un hijo, llamado Hermafrodito en honor a sus progenitores. El joven Hermafrodito, en un viaje, hizo una parada para bañarse en el lago donde habitaba la ninfa Salmacis. La ninfa se enamoró del joven, lo abrazó y suplicó a los dioses que le permitiera unirse con él y no separarse jamás. Las deidades atendieron a la petición de Salmacis, uniendo su cuerpo con el de Hermafrodito. Salmacis y Hermafrodito se unieron en un solo ser que tenía características sexuales de ambos sexos, siendo una persona intersex.

Las personas intersex tienen características sexuales tanto masculinas como femeninas. Es decir, sus genes, tejidos y/u órganos sexuales, etc., no encajan totalmente con las características que normalmente asociamos a hombres o mujeres. Una de cada 100 personas es intersex. 

Luna

La Luna es el único satélite natural del planeta Tierra. Un satélite es un cuerpo celeste que no emite luz propia y orbita alrededor de otro cuerpo de mayor tamaño, normalmente un planeta. La Luna tiene aproximadamente un cuarto del diámetro de la Tierra. Su superficie está llena de cráteres y es rocosa. La combinación de sus movimientos alrededor de sí misma (rotación) y de la Tierra (traslación) hace que desde la Tierra siempre veamos la misma cara de la Luna, mientras que la otra cara siempre queda «oculta».

Se cree que el satélite se formó al colisionar un cuerpo contra la Tierra, hace millones de años. Del impacto, parte del material de la Tierra se disparó en la órbita del planeta, uniéndose y formando lo que acabaría siendo la Luna.

La luna, que tiene cuatro fases (luna llena, menguante, creciente y nueva). No emite luz propia: lo que vemos es la luz del Sol reflejada en la superficie lunar. 

Luna. Fuente de la imagen: Gregory H. Revera, CC BY-SA 3.0. Extraído de Wikimedia Commons

El pueblo akan, situado en algunas zonas de Costa de Marfil, Ghana, Liberia y Togo, personifica algunos cuerpos astrales, convirtiéndolos en deidades. La Luna, según esta cultura, es la deidad Awo, un personaje trans.

Esta religión se estructura a partir de una deidad que no interactúa con los seres humanos, el dios creador, Nyame, que toma nombres distintos y está casado con la Madre Tierra (Asase Yaa). Por debajo, hay un panteón de deidades encargadas de ayudar a la humanidad. Algunas de estas deidades tienen géneros cambiantes o son andróginos, por lo que no entran en la categorización estática de «hombre» y «mujer» que se ha establecido en muchas sociedades. Actualmente la religión del pueblo akan se ha mezclado con el cristianismo, religión con la que tiene un fuerte contacto desde el siglo XX.

Esta ruptura con las ideas establecidas sobre los conceptos de «hombre» y «mujer» corresponde también a las personas que, hoy en día, se denominan queer. Las personas queer son aquellas cuyas identidades afectivas, sexuales y/o de género no se corresponden con las ideas preconcebidas (o normas establecidas) en las sociedades.

Marte

Marte es el cuarto planeta del Sistema Solar más cercano al Sol y el segundo planeta más pequeño. En Marte se ubica el Monte Olimpo, montaña que toma el nombre de la residencia de las deidades griegas.Es la montaña más alta del Sistema Solar, con unos 21 900 m de altura. Es un planeta rocoso muy frío, con una temperatura media de -63 ºC. En el pasado el planeta estuvo cubierto de agua, y hay agua congelada en el subsuelo de sus polos.

Este planeta también se conoce como «Planeta Rojo» debido al color rojizo que tiene por el óxido de hierro presente en su superficie. Su nombre, Marte, proviene del dios de la guerra romano y da nombre al día martes de nuestra semana.

Marte. Fuente de la imagen: USGS, dominio público. Extraído de Wikimedia Commons. 

Marte, el dios de la guerra romano, es el equivalente de Ares en la mitología griega. En algunas interpretaciones de los antiguos mitos griegos se ha señalado que hay una relación homoerótica entre el dios y Alectrión, un joven efebo, su favorito, que lo acompañaba a todas partes. El joven se encargaba de vigilar que el affaire amoroso entre Ares y Afrodita no se descubriera.

Las relaciones homosexuales en la antigua Grecia no estaban mal vistas, siempre y cuando siguieran unas normas concretas. En general, solo estaban bien vistas siendo entre hombres. Como ha solido pasar en la historia, el placer y la libertad de las mujeres, tristemente, estaba reducida a segundo plano. A pesar de esto, se conocen casos de amor entre mujeres en Grecia. La poetisa Safo de Lesbos mantuvo relaciones con mujeres, y hoy su nombre se usa para los conceptos safismo y lesbianismo. Las relaciones entre hombres estaban formadas por un adulto (o erastés) y un joven (erómenos) que solía estar asociado con la feminidad y la pasividad. Las relaciones entre hombres adultos, así como los hombres adultos afeminados, estaban mal considerados.

En la antigua Roma poco a poco se fueron aceptando las relaciones homosexuales, en parte por influencia griega. Como en Grecia, había peculiaridades. Ser el sujeto pasivo en el acto sexual, por ejemplo, estaba mal visto. Por esto el rol se destinaba a los esclavos. Durante el imperio se normalizó el matrimonio entre hombres. Incluso el emperador Nerón se casó con hombres. En Roma la homosexualidad femenina no estaba tan mal vista, siempre y cuando fuese algo privado. Aunque no tuvo el papel que llegó a tener el amor entre hombres, el safismo (relaciones entre mujeres) pudo hacerse un pequeño lugar en aquella sociedad dominada por los hombres. 

Ares Ludovisi | Atribuido a Escopas o a Lisipo. Copia romana de original griego. Fuente de la imagen: Marie-Lan Nguyen (septiembre 2009), dominio público. Extraído de Wikimedia Commons.

Júpiter

Júpiter, el quinto planeta más próximo al Sol, es el más grande de todo el Sistema Solar. Es un ‘gigante gaseoso’, es decir un planeta de muy gran tamaño cuya composición es mayoritariamente gas, estando formado principalmente por helio e hidrógeno.

Hasta el momento, se conocen 79 satélites que orbitan alrededor de Júpiter. Entre ellos encontramos a Ganímedes, el satélite más grande de Júpiter. Es un poco más grande que el planeta Mercurio y está compuesto principalmente por agua helada y silicatos (compuestos de silicio y oxígeno, con otros elementos).

El nombre del planeta viene del dios romano Júpiter, equivalente a Zeus en la mitología griega, principal divinidad en ambos panteones, siendo el dios padre de todos los dioses y de la humanidad. Etimológicamente, «Jú-piter» es equivalente a «Zeus Padre». Ganímedes, el nombre del satélite, corresponde al nombre de un joven amante de Zeus.

Júpiter. Fuente de la imagen: NASA, ESA, A. Simon (Goddard Space Flight Center), and M.H. Wong (University of California, Berkeley). Extraído de Wikimedia Commons

En la tradición del pueblo akan, el planeta Júpiter se equipara con la deidad Abrao, un ser que, como tantos otros en esta cultura, presenta rasgos de ambos géneros, asociándose con las identidades trans e intersex. Rompe con la equiparación que se suele hacer entre sexo y género y con el binarismo de sexo, la idea errónea de pensar que todas las personas tienen solamente características sexuales «masculinas» o «femeninas».

Zeus es el dios griego que los romanos adoptaron como Júpiter, padre de todas las divinidades y su máximo gobernante en el Olimpo, donde viven los dioses. Tuvo numerosas conquistas amorosas, para las que suele usar la metamorfosis. Según la tradición griega, tuvo alguna relación homosexual. 

Entre sus conquistas, está Ganímedes, joven héroe troyano de quien el dios se enamoró. Ganímedes fue raptado por Zeus, metamorfoseado en águila. Lo llevó al monte Olimpo, donde el joven vivió como su amante y copero de los dioses

Ganímedes se encuentra en el cosmos orbitando como satélite alrededor de Júpiter y también figura en las estrellas: Zeus ascendió a Ganímedes en forma de la constelación Acuario. 

El Rapto de Ganímedes | Peter Paul Rubens, 1636-1637. Fuente de la imagen: Peter Paul Rubens – Museo del Prado, Madrid, imagen, dominio público. Extraído de Wikimedia Commons.

Aquiles y Patroclo

Los cuerpos celestes «588 Achilles» y «617 Patroclus» son asteroides, cuerpos celestes rocosos de pequeño tamaño que orbitan alrededor del Sol. Sus nombres se refieren al héroe griego Aquiles, gran protagonista de la Ilíada de Homero y héroe de la guerra de Troya, en la que pereció; y Patroclo, su amigo, compañero y probable amante. 

Los asteroides son similares a los planetas, pero mucho más pequeños y con formas más irregulares. Los asteroides Aquiles y Patroclo son de tipo troyano, es decir, comparten la misma órbita que un planeta, Júpiter en este caso. De hecho, fueron los dos primeros asteroides troyanos en descubrirse.

Aquiles es uno de los mayores asteroides troyanos de Júpiter, con un diámetro de 133 km. Anteriormente se pensaba que el asteroide Patroclo era muy grande, pero en 2001 se descubrió que en realidad estaba compuesto por dos cuerpos, siendo el primer asteroide troyano binario conocido.

Como tantos héroes de la mitología griega, Aquiles también tuvo relaciones amorosas con otros hombres. Mantuvo una relación muy próxima con Patroclo, otro héroe de la guerra de Troya, con quien comparte las aventuras narradas en la Ilíada, gran epopeya griega atribuida a Homero.

Durante la guerra, Héctor, príncipe troyano, mata a Patroclo. Su muerte crea una muy fuerte conmoción en Aquiles. La pena del héroe ante la tragedia de su amante es mucho más exagerada y dramática que las que solemos encontrar en otros casos de soldados caídos en batalla. Por eso se interpreta como muestra del amor que Aquiles profesaba a Patroclo. El héroe decide vengarlo matando personalmente a Héctor y dedicando grandes funerales al amante fallecido, mostrándole todo su amor y respeto.

Los Funerales de Patroclo | Jacques-Louis David, 1778. Fuente de la imagen: De Jacques-Louis David, dominio público. Extraído de Wikimedia Commons.

Urano

Urano es el séptimo planeta del Sistema Solar. Está compuesto por hielo, gases y metales líquidos. Por su composición se suele denominar a Urano y Neptuno como gigantes de hielo. Tiene 27 satélites naturales conocidos, cinco de los cuales son de gran tamaño.


Después de Saturno, es el planeta con un sistema de anillos más grande. Los anillos están compuestos por partículas diversas que orbitan alrededor de un planeta en forma de disco plano. Tiene 13 en total, son muy oscuros y complicados de ver, y se cree que están compuestos, mayoritariamente, por agua helada. Júpiter y Neptuno también cuentan con un sistema de anillos, pero son más modestos. 

El nombre del planeta proviene de Urano, una de las principales deidades griegas y abuelo de Zeus, el dios que corresponde a la personificación del cielo, que en la tradición romana, pasa a denominarse Caelus, de donde viene nuestra palabra «cielo».

Urano. Fuente de la imagen: NASA/JPL-Caltech, dominio público. Extraído de Wikimedia Commons 

Durante el siglo XIX se usaba el término uranismo para referirse a la homosexualidad masculina. El origen de esta palabra está en la mitología griega, concretamente en el nacimiento de Afrodita Urania, hija del Cielo (Urano). Fue una propuesta de uno de los primeros activistas LGTBIQA+, Karl Heinrich Ulrichs.

Urano, dios del cielo, retenía en el seno de Gea, la Tierra, a su descendencia. Uno de sus hijos, Cronos, rebelándose contra su padre, le cortó los genitales. Estos cayeron al mar provocando el nacimiento de Afrodita Urania («Afrodita del cielo»). Esta fecundación y nacimiento se realiza sin la participación de una figura femenina, motivo por el que se relaciona con el amor entre hombres

El término pone el foco en el hombre y la homosexualidad masculina. La conceptualización de términos como la diversidad afectiva, sexual y de género, en la historia y en la actualidad, frecuentemente se ha entendido desde el punto de vista masculino, algo que debemos superar apostando por una diversidad plena.

El nacimiento sin reproducción también nos puede remitir a las realidades asexuales. Las personas asexuales son aquellas que no sienten atracción (sexual y/o romántica) hacia otras personas. Es una orientación sexual, como la bisexualidad, la homosexualidad y la bisexualidad.

El nacimiento de Venus | Alexandre Cabanel, 1863. Fuente de la imagen: Alexandre Cabanel – Google Art Project: Home – pic Maximum resolution., dominio público. Extraído de Wikimedia Commons

Neptuno

Neptuno es el octavo planeta del sistema solar, el segundo gigante helado. Es el cuarto planeta más grande y el más pequeño de los planetas gaseosos. Se parece a su vecino Urano, aunque tienen características concretas diferentes. 

Es un planeta dinámico, con manchas en su apariencia que parecen tempestades y que van evolucionando y cambiando. Es el planeta del sistema solar con la mayor velocidad del viento. En su interior contiene rocas y hielo, y es el metano lo que le da el color azulado tan característico.

Siendo el último planeta del Sistema Solar, el más lejano al Sol, tiene la órbita más grande; tarda 165 años terrestres en dar la vuelta al Sol. Tiene 14 satélites conocidos. 

Debe su nombre a Neptuno, dios romano del mar. 

Neptuno. Fuente de la imagen: NASA – JPL, dominio público. Extraído de Wikimedia Commons

Cintéotl es la deidad azteca del maíz, la ebriedad y la bebida ritual. Su nombre significa «deidad de la mazorca del maíz seco» en nahua. Rige en los cielos entre el 2 y el 14 de marzo según el calendario azteca, teniendo cierta relación con el planeta Neptuno en la astrología occidental. A diferencia de la astronomía, la astrología no es una ciencia, sino el conjunto de creencias sin base científica que se usan en algunas culturas para interpretar eventos y cuerpos cósmicos.

Cintéotl se ha considerado una deidad dual. Tiene tanto identidad tanto femenina como masculina. Esto puede relacionarse con las identidades no binarias o fluidas. Estas identidades no se identifican completamente con los roles de género masculinos y femeninos; su género es una mezcla de ellos, un género aparte, o incluso fluctúa entre lo masculino y lo femenino. 

En otra cultura mesoamericana, la de los mayas, se decía que el Dios del Maíz constituía el «tercer género». Su representación tardía compartía características con Cintéotl. 

Piedra del Sol (Calendario Azteca) | 1502 – 1520. Fuente de la imagen: El Comandante – CC BY-SA 3.0. Extraído de Wikimedia Commons

Hiʻiaka

Hiʻiaka es uno de los dos satélites naturales del planeta enano Haumea. El otro satélite se llama Namaka

El planeta enano Haumea está más alejado del Sol que Neptuno. Debe su nombre a la diosa de la fertilidad hawaiana. Los nombres de ambos satélites se deben a dos de sus hijas.

Los planetas enanos son cuerpos celestes intermedios entre los planetas y los cuerpos menores del Sistema Solar. Sus características son que orbitan directamente alrededor de una estrella (como el Sol), son suficientemente grandes como para que la gravedad les dé forma esférica (o casi), pero comparten su órbita con otros objetos.

Se cree que el impacto de algún cuerpo en las fases de formación del planeta Haumea separó de este un satélite, de forma similar a como pasó con la formación de la Tierra a partir de la Luna. Este satélite inicial se separó más adelante en los dos satélites Hiʻiaka y Namaka. 



Hiʻiaka es una diosa hawaiana patrona del baile hula, el canto, la hechicería y la medicina. Esta deidad, así como muchas otras en la cultura hawaiana, se puede interpretar como bisexual, ya que según las leyendas, tuvo relaciones con personas de distintos géneros.

Hiʻiaka cuidaba del bosque sagrado de Lehua con la diosa Hopoe, su amante. La hermana de Hi’iaka, Pele, diosa de los volcanes y el fuego, le pidió a Hi’iaka que fuera en busca de Lohi’au el hombre a quien Pele amaba y se lo trajera. Le puso la condición de que no tardara más de 40 días y que no se enamorara de él, que ni siquiera se abrazaran. A cambio, la diosa volcán se encargó de cuidar de su amada, Hopoe, y de su bosque, Lehua. Hiʻiaka tuvo que alargar su viaje por problemas al encontrar a Lohi’au. A los 40 días la diosa no había vuelto con el amante de Pele. La diosa volcán sospechó que su hermana habría seducido y cubrió de lava todo aquello que Hi’iaka amaba destruyendo su hogar: el bosque Lehua y a su amada Hopoe. Enfurecida, Hi’iaka decidió abrazar a Lohi’au, rompiendo la promesa con Pele.

Aparte de Hopoe, Hi’iaka tuvo relaciones con diosas como Wahineomo, Pauopalae y Omeo. A su vez, Lohi’au también mantuvo relaciones con deidades femeninas, como Pele, y masculinas, como Paoa.

Ilustración del libro «Pele and Hiiaka; a myth from Hawaii», de Nathaniel Bright Emerson, impreso por Honolulu Star-Bulletin Limited. Fuente de la imagen: Internet Archive Book Images. Extraído de Wikimedia Commons

Sedna

Sedna es un cuerpo menor del Sistema Solar que se encuentra más allá de Neptuno. Es uno de los cuerpos conocidos más alejados del Sistema Solar, aparte de los cometas. Se encuentra a tres veces la distancia de Neptuno, y su órbita es tan larga que tarda 11.400 años terrestres en dar la vuelta al Sol.

Como muchos de los cuerpos que se encuentran más lejos que Neptuno, los transneptunianos, Sedna está formado en su mayor parte por hielo y tolina (un conjunto de sustancias químicas ricas en carbono y producidas por los rayos ultravioletas y los rayos cósmicos) con metano y nitrógeno, y es característico por su fuerte color rojizo. Debe su nombre a Sedna, la diosa inuit de las criaturas marinas. 

Sedna. Fuente de la imagen: Pablo Carlos Budassi – CC BY-SA 4.0. Extraído de Wikimedia Commons

Sedna es la diosa inuit de las criaturas marinas. Hay muchas versiones de los mitos relacionados con esta deidad, así que hay distintas apreciaciones sobre la diosa, su identidad y sus relaciones personales. 

Los pueblos inuit habitan en las regiones árticas de América del Norte. Antiguamente se les llamaba «esquimales», pero esta palabra está en desuso porque tiene connotaciones etimológicas negativas.

En muchas de las historias, Sedna comparte su vida con Qailertetang, diosa protectora de los animales, los pescadores y los cazadores. Habitan juntas en el fondo del océano, apartadas de la humanidad

Qailertetang suele ir acompañada por un chamán que le sirve. Este siervo es un personaje con «dos espíritus». Según la tradición nativa norteamericana, en las personas con diversidad afectiva y sexual se consideraba que había estas dos formas espirituales, como si fuera un tercer género. Estas personas eran vistas de forma muy especial y positiva, llegando a tener roles importantes en la vida ceremonial por su identidad.

Hay regiones en las que las historias cuentan que Sedna es intersex, una deidad sin una genitalidad definida dentro del binomio masculino-femenino.

Sedna | Qaqaq Ashoona. Funte de la imagen: Sailko – CC BY 3.0. Etraído de Wikimedia Commons 

Big Bang

El Big Bang es el evento que dio lugar a todo lo que existe en el universo, según la teoría más aceptada. La teoría afirma que todo el universo se originó a partir de una gran explosión o expansión.

Antes de esta gran expansión, que tuvo lugar hace 13.800 millones de años, todo lo que hoy forma parte del universo estaba concentrado en un único punto o «singularidad», sin que existiera el espacio o el tiempo. El contenido de esta singularidad se expandió, formando todo el contenido del universo, incluso el propio espacio, el tiempo y los componentes de la materia (tanto visible como oscura) y la energía. Desde entonces el universo se empezó a expandir y aún sigue expandiéndose a gran velocidad, a la vez que se enfría.

La investigación sobre los orígenes del Universo sigue siendo un campo activo, ya que es muy difícil comprender qué pasó antes del Big Bang.

Representación del Big Bang. Fuente de la imagen: Arabian University, CC BY-SA 4.0. Extraído de Wikimedia Commons

La creación del universo y de nuestro mundo ha sido una gran fuente de incógnitas. La comunidad científica aún estudia cómo se formó el universo, y las distintas religiones tienen formas muy distintas de entender su origen. Las leyendas creacionales de los fon – grupo étnico que habita en la zona de Benín–, y de los ewe –que habitan en Ghana, Togo, Benín y Nigeria–, sitúan el inicio del universo en las deidades Nana Buluku y Mawu-Lisa. Estas deidades no encajan con la categorización dual de «mujer» y «hombre».

Nana Buluku es una deidad andrógina. Dio a luz a dos gemelos: Mawu, deidad femenina del Sol, y Lisa, deidad masculina de la Luna. Después se retiró y les cedió el mundo. Mawu-Lisa, conforma una divinidad dual, unida. Combina partes masculinas y femeninas. Según la mitología fon, Mawu-Lisa dio forma al universo, a partir del material preexistente que Nana Buluku había creado previamente.

Toda la concepción de nuestro entorno, en esta mitología, es creada por realidades consideradas «no normativas» para la mayoría de sociedades actuales. En nuestra sociedad, dónde consideramos como «creador» una deidad masculina y «normativa», esto puede sorprender. Pero la realidad de las mitologías es muy diversa, como la de las culturas o las personas.

Constelación: Osa Mayor

La Osa Mayor es una constelación. Las constelaciones son agrupaciones arbitrarias de estrellas, en las que el ser humano ha encontrado representaciones de diversos elementos, que permiten ordenar las infinitas estrellas del cielo nocturno en un número reducido de figuras. Actualmente, la Unión Astronómica Internacional divide el cielo nocturno en 88 constelaciones, la mayoría de ellas basadas en las constelaciones griegas. Distintas culturas en todo el mundo han plasmado en el cielo, a través de constelaciones, sus mitos. 

La Osa Mayor es visible durante todo el año en el hemisferio norte. Está formada por siete estrellas principales, 19 en total, y delimita en su interior unas 50 galaxias. 

Osa Mayor | Johannes Hevelius, 1690. Fuente de la imagen: Johannes Hevelius – Johannis Hevelii prodromus astronomiae, dominio público. Extraído de Wikimedia Commons

La Osa Mayor, según la mitología griega, es Calisto, acompañante de la diosa Artemisa, diosa de la caza. 

Calisto hizo un voto de castidad a su diosa. Zeus se enamoró de Calisto y quiso seducirla. El dios tomó el aspecto de Artemisa. Calisto, cayendo en la confusión, se entregó a él, pensando que era Artemisa. De este encuentro con Zeus, Calisto quedó embarazada. Hera, la esposa del dios, presa de los celos, convirtió a Calisto en una osa y Artemisa, viendo que su fiel compañera había incumplido su voto de castidad con Zeus, le disparó a muerte. Sin embargo, para salvar a su hijo nonato, Zeus transformó la diosa en la constelación Osa Mayor, otorgándole, de esta forma, la inmortalidad.

En otras culturas, la zona del cielo que la cultura griega asoció a la Osa Mayor también se ha relacionado con personajes diversos en lo afectivo, sexual y/o de género. Hapi, la diosa egipcia de la inundación del Nilo, tenía tanto características masculinas (como la «falsa barba» tradicional de los hombres egipcios) como femeninas (grandes senos y vientre abultado, representando la fertilidad). Por ello, puede entenderse como un personaje intersex.

La ninfa Calisto, seducida por Júpiter bajo la apariencia de Diana | François Boucher, 1759. Fuente de la imágen: By François Boucher – The Nelson-Atkins Museum of Art, Kansas City, Missouri, dominio público. Extraído de Wikimedia Commons.

Constelación: Antínoo

La constelación Antínoo representa a un chico joven. Estuvo vigente desde su denominación por el emperador Adriano en el año 132 hasta el siglo XIX.

Las constelaciones son agrupaciones de estrellas que diferentes culturas han creado para «trabajar» mejor con el cielo. Por ejemplo, han servido para memorizar las estrellas y sus posiciones, facilitando la guía a los viajeros o navegantes nocturnos. La Unión Astronómica Internacional, creada en 1919, estableció 88 constelaciones «oficiales». En estas constelaciones se engloban todos los puntos del cielo. La mayoría de ellas tienen origen griego, sumerio o colonial (creadas por los exploradores del Norte global a medida que «descubrían» el cielo de otros lugares).

Las constelaciones tradicionales de Águila y Antínoo están una encima de la otra. Águila se asocia con Zeus, el águila es uno de los símbolos del dios griego. Por ello las estrellas de Antínoo también se han entendido como Ganímedes. Actualmente, Antínoo permanece en el cielo como un «asterismo»: un grupo de estrellas reconocible que no constituye una constelación. Otro asterismo muy conocido es el Carro, en la Osa Mayor.

Urania’s Mirror | Sidney Hall, 1825. Fuente de la imagen: Sidney Hall – Esta imagen está disponible en la División de Impresiones y Fotografías de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos bajo el código digital cph.3g10062. Dominio público. Extraído de Wikimedia Commons.

En uno de sus viajes, el emperador Adriano se fijó en Antínoo, un joven de gran belleza. Desde entonces, Antínoo fue el preferido del emperador, su acompañante y su amante. 

El desconocimiento de gran parte de la vida de Antínoo ha provocado que muchas de las historias de su vida se entremezclen con leyendas. Destacan las historias sobre su muerte. Hay quien piensa que se ahogó en Nilo por accidente. Pero muchas leyendas apuntan a que Antínoo se sacrificó, ahogándose en el río por el bien de su querido Adriano, ya que pensaba que esto alargaría la vida del emperador. 

Adriano quiso homenajear a su amante construyendo una ciudad en su honor, Antinoópolis (en la actual ciudad egipcia de Menia). Surgió un culto hacia Antínoo, a quien se convierte en héroe, casi en una divinidad, en algunas zonas orientales del Imperio Romano. Su figura fue tan importante que hasta se otorgó su nombre a una constelación. 

Busto de Antínoo | Artista desconocido, Roma, 117-138 a.C. Fuente de la imagen: Giuseppe Pinto – Imported from 500px (archived version) by the Archive Team. (detail page), CC BY-SA 3.0. Extraído de Wikimedia Commons

Constelación: Sagitario 

La constelación Sagitario, «el arquero», representa un centauro con un arco y flechas. Fue concebida por los babilonios. Los griegos la adoptaron, viendo en ella personajes como Quirón (centauro mentor de héroes como Aquiles, Eneas, Hércules o Perseo) o Croto (centauro compañero de las musas, inventor de la arquería y el aplauso).

El Sol, la Luna y los planetas, durante el año, se van moviendo por una franja del cielo llamada «eclíptica». En el primer milenio antes de Cristo, la cultura babilonia dividió esta franja en 12 zonas, de manera análoga a la división del año en 12 meses. Esta división pasó a la cultura griega, denominándose «ciclo del zodíaco» –literalmente «círculo de los animalillos». Posteriormente, pasó a culturas como la romana, la hindú y la islámica. Actualmente, algunas creencias sin base científica asociadas al zodíaco perviven en la astrología, mientras que en la astronomía el zodíaco es una parte más del mapa celestial. Sagitario forma parte del zodíaco, entre Capricornio y Ofiuco (una constelación poco conocida del zodíaco situada junto a Escorpio).

Sagitario es reconocible por el asterismo «la Tetera», junto al que se puede ver un área especialmente densa de la Vía Láctea. El centro de esta galaxia se encuentra en el área del cielo delimitada por la constelación de Sagitario.

La Sagittaire (Sagittarius) | John Flamsteed, 1776. Fuente de la imagen: John Flamsteed, dominio público. Extraído de Wikimedia Commons

En la tradición occidental cristiana, es fácil reconocer en las flechas el imaginario que rodea el martirio de San Sebastián. Este santo fue un militar del Imperio Romano que tuvo altos rangos en la guardia pretoriana y, a escondidas, practicaba el cristianismo. Tras ser descubierto, el emperador le obligó a escoger entre su fe o su condición de militar. Escogió la religión y fue condenado a morir. Atado a un poste y le dispararon flechas. Sobrevivió, pero más adelante el emperador lo ejecutaría definitivamente.

El joven santo, desde el Renacimiento, suele ser representado desnudo o semidesnudo, atado al poste donde iba a ser ejecutado, atravesado por flechas, en posturas consideradas homoeróticas y con una expresión que parece mezclar el placer y el dolor, aceptando su sufrimiento. Por esta razón, el mártir ha sido observado tradicionalmente como sujeto erótico, despertando el homoerotismo en muchos hombres. Además, también ha sido interpretado, por su dolor, como la tortura que ha supuesto existir abiertamente en sociedad a muchas personas LGTBIQA+.

Hoy en día, muchas expresiones artísticas y culturales relacionadas con la homosexulidad masculina toman como referencia conceptual a San Sebastián. 

San Sebastián | Guido Reni, 1615. Fuente de la imagen: By Guido Reni – vQGtUE4RRNiU3Q at Google Cultural Institute maximum zoom level, dominio público. Extraído de Wikimedia Commons

¡Ponte a prueba! 

  1. ¿Cuántos astros puedes ver en un día que tengan relación con las realidades LGTBIQA+?
  1. Si hasta los planetas y las estrellas, a millones de kilómetros, pueden ser ejemplos de la diversidad en las personas, tanto LGTBIQA+ como cultural, ¿te has llegado a preguntar cuánta diversidad encontramos en nuestro día a día, en la que quizás no te has fijado?
  1. Las personas LGTBIQA+ son aquellas que no encajan con la norma cis-hetero sexual y, como hemos visto, han estado representadas en mayor o en menor medida en distintas culturas y sus manifestaciones religiosas. ¿Han tenido siempre las mismas condiciones, a lo largo de la historia y en diferentes culturas? ¿Cómo crees que es la situación de las personas LGTBIQA+ hoy en día en España? ¿Y en el resto del mundo?
  1. Hemos visto que son muchas las culturas en las que la representación de personas LGTBIQA+ está presente en sus religiones y mitos. ¿Sabrías decir en cuántos continentes hemos visto diversidad?
  1. De los planetas gaseosos del Sistema Solar, ¿cuántos tienen un sistema de anillos? ¿Cuál de ellos tiene, además, un nombre que se usó para describir la homosexualidad?
  1. ¿Qué figura debes buscar en el cielo nocturno para encontrarte con Calisto? ¿Y para encontrarte con Antínoo?

JUEGO 1: Ordena estas siglas para que describan las diversidad afectivo-sexual y de género: ABGILQT+

¿Conoces otros aspectos de la astronomía con relación con la diversidad afectiva, sexual y de género? 

Si es así, háznoslo saber a unamiradalgtbi@gmail.com

Respuestas

1. Durante el día podemos ver el Sol, la diosa Amaterasu japonesa. Durante las noches, la Luna, Awo en la cultura akan, parte de Mawu-Lisa en las culturas fon y ewe. Cuando la contaminación lumínica lo permite, y dependiendo de la época del año y el hemisferio, también podemos ver la constelación de la Osa Mayor, Calisto, y la de Antínoo. A veces también se pueden observar a simple vista Venus (relacionado con Hermafrodito), Marte (el dios Ares), Mercurio (Hermes), Júpiter (Zeus) y Saturno (dios griego Cronos). 

2. En todo el mundo, en todas las sociedades, hay realidades diversas. Las personas LGTBIQA+ hemos existido siempre. Si nos fijamos en detalle en la historia, la ciencia, el arte, etc., podemos encontrar muchos ejemplos de personas, deidades y animales LGTBIQA+. La visión que se ha hecho en general del mundo evita que esto sea fácil de ver, ya que generalmente nos lo hace ver todo desde un punto de vista cis-heterosexual. ¡Fíjate bien en tu entorno y descubre la diversidad!

3. La situación y condición de las personas LGTBIQA+ ha variado mucho a lo largo de los años y según las sociedades. A pesar de eso, en líneas generales, las personas LGTBIQA+ siempre hemos estado mal vistas, maltratadas e incluso legalmente perseguidas. Incluso hoy en día hay graves problemas sociales contra las personas LGTBIQA+, incluso en España.

4. ¡En todos! En África, en las Américas, en Asia, en Europa y en Oceanía. 

5. Los cuatro gigantes gaseosos, Saturno, Júpiter, Urano y Neptuno. Urano da nombre al uranismo, sinónimo de homosexualidad masculina en el siglo XIX. 

6. La constelación de la Osa Mayor representa a Calisto. Antínoo se encuentra comprendido, en forma de asterismo, dentro de la constelación Águila.

JUEGO 1: LGTBIQA+

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