Educar en la empatía, el antídoto contra la LGTBIQA+ fobia

Algo que produce un gran temor a cualquier progenitor es que su hije sea víctima de acoso escolar o bullying, pero también que sea precisamente éste quien lo haga a otres o que tome parte de él. Tanto progenitores como educadores pueden tener la sensación de que el acoso escolares un tipo de violencia que se escapa de su control, pero no es así: identificar y erradicar el bullying es un trabajo de toda la comunidad educativa que empieza por les propies niñes, pero que incluye a progenitores y educadores. Por otra parte, el desarrollo de las tecnologías y el acceso a las redes sociales ha llevado a un alarmante incremento del ciberbullying, el tipo de acoso escolar que se da con mayor frecuencia en la actualidad.

El bullying se ha cebado y sigue cebándose con las personas LGTBIQA+, lo que hace que miles de menores sufran violencia física, verbal y relacional por sus preferencias sexuales y su afectividad, sintiéndose insegures en el ámbito escolar. Este tipo de acoso ha sido frecuente a lo largo de la historia, pues estaba socialmente permitido, directa o indirectamente, a través de la falta de reconocimiento de los derechos de las personas LGTBIQA+ y de la no aceptación de la diversidad afectivo-sexual por motivos culturales o religiosos. Todavía hoy en día muchos países castigan en diversos grados a estas personas, con sanciones que van desde el aislamiento o la condena social, hasta las penas de prisión o incluso muerte. Afortunadamente, las políticas sociales de cada vez más países están contribuyendo a que se pueda al menos denunciar y tratar de atajar esta violencia, aunque los esquemas mentales todavía presentes en muchas personas hacen que se perpetúe.

Resulta esencial disponer de información sobre este tipo de maltrato y sus consecuencias, así como sobre las señales que nos indican que se está produciendo a fin de poder diagnosticarlo e intervenir. Pero el trabajo más importante consiste en su prevención, y en ella la educación en empatía es una pieza, más que esencial, clave. Dar herramientas a niñes y adolescentes para afrontarlo es fundamental, y proveerles de habilidades empáticas es básico, porque así podrán ponerse siempre en el lugar del que sufre y actuarán para frenarlo. Aunque la educación en empatía y en control de este tipo de bullying ha de producirse desde la escuela infantil, momento en el que pueden aparecer burlas o agresiones verbales hacia otres menores, hay que estar especialmente alerta en la pubertad y durante el periodo que la antecede. Es entonces cuando comienza el desarrollo afectivosexual y su manifestación, por lo que el riesgo de padecer bullying ligado a la LGTBIQA+fobia aumenta de forma exponencial. Si el acoso escolar se produce, es porque unes poques lo ejercen, pero muches más lo observan, permiten, permanecen impasibles o incluso participan en él. Progenitores y educadores tienen una gran responsabilidad, no se puede mirar para otro lado.

Por otra parte, la justificación de la violencia en la educación puede ser una forma de contribuir a que les hijes puedan acosar por cualquier motivo. Pensemos en el caso de un padre que no condena la violencia en general, pero, en cambio, la excusa contra transexuales, o de la madre que hace un comentario homófobo al escuchar una noticia en la televisión. De algún modo, se está justificando la violencia hacia personas con unas características concretas y esto puede ser interiorizado por les hijes. Si, además, tienen rasgos de personalidad como la falta de empatía y el egocentrismo, o la búsqueda de poder y dominancia en el grupo, eso puede llevar a que ejerzan un acoso fundamentado en lo aprendido en su propio hogar.

La forma en la que nos comportamos en nuestro ámbito laboral viene en gran parte marcada por lo que aprendimos en la escuela, pero no a nivel de conocimientos, sino de estrategias de relación e interacción con los demás. El acoso padecido en la escuela y el instituto puede marcarnos de por vida, y nos hace más vulnerables en el contexto laboral. Desafortunadamente, también aquí pueden darse actitudes LGTBIQA+fóbicas, lo que lleva a que muchas personas oculten o incluso mientan sobre su afectividad y sexualidad. Y como en otros ámbitos, ocurre también en el de la Ciencia, Tecnología e Innovación, por lo que es importante promover la visibilidad del colectivo y su participación. La asociación PRISMA (Asociación para la diversidad afectivo-sexual y de género en Ciencia, Tecnología e Innovación) vela por ello, y también para que se creen espacios de estudio y trabajo inclusivos y diversos, y para combatir aquellos discursos pseudocientíficos que incitan a que el acoso escolar y laboral se perpetúe. Ninguna persona LGTBIQA+ se puede autolimitar, parte del acoso encubierto consiste en que no alcancen sus propósitos profesionales o formen sus propias familias. Eduquemos en la empatía, y que ella sea un antídoto contra cualquier tipo de bullying, discriminación o violencia.

Por Luis Moya Albiol

Catedrático de Psicobiología

Universitat de València

Moya-Albiol, L. (2019). Educar en la empatía, el antídoto contra el bullying. Plataforma Actual.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close